Oye, que es eso del BIM, que me ha comentado un cliente que probablemente se exija para las próximas licitaciones…”, hace unos pocos años, este era un comentario frecuente que se hacía entre los responsables de las empresas constructoras. En aquel momento, desde Europa se comenzaban a dar directrices respecto a la obligatoriedad de implementar la metodología de trabajo BIM, denominada así por sus siglas en inglés (Building Information Modeling).

 

Desde entonces, hay que reconocer, que ha sido el sector privado, y, sobre todo, en el ámbito de la edificación, donde se ha hecho una labor de pedagogía y de apuesta por su implantación de mayor calado. No es casualidad, dos factores son determinantes para ello, detrás de estos promotores de obras existían fondos de inversión extranjeros en los que la rentabilidad prima por encima de todo, y ellos, dado su conocimiento del sector bajo una visión internacional, saben perfectamente que la manera de optimizar y rentabilizar al máximo un proyecto constructivo es bajo esta metodología.

 

De este modo, la implementación en estudios de arquitectura y empresas constructoras especializadas en edificación hoy día es un “must”, de manera que el gap digital dentro del sector ya se ha generado. Esto ha permitido a las empresas que han apostado desde el primer momento por esta metodología, disponer de un valor diferencial con alto valor añadido y estratégico que les permite competir no sólo por precio.

 

Pues bien, el turno para para las empresas constructoras especializadas en infraestructuras ha llegado, como todas saben, el 26 de Julio de este año será obligatorio por parte de las administraciones públicas su aplicación en los procesos de licitación, y aunque todos lo saben, encontramos en el sector respuestas muy dispares a esta nueva necesidad que les surge, muy habitual en un sector tan heterogéneo.

 

Hoy, podemos decir que el BIM ya es una realidad, y hay que reconocer que algunas constructoras han hecho muy bien los deberes, han desarrollado planes de implantación de la metodología en la compañía, con calendarios realistas y bien definidos, con proyectos piloto asociados, habiéndose asesorado por empresas especializadas, y sobretodo han sabido entender que en realidad se trata de una transformación del sector y no solamente de un requerimiento de algunos clientes para proyectos específicos. Estas empresas, reconocen el valor de la formación de calidad para sus empleados y directivos, sabiendo que son el agente impulsor de sus empresas, sin los cuales, en este mercado en el que los cambios son cada vez más frecuentes y se producen a una velocidad mucho mayor, en el que la irrupción digital se hace absolutamente necesaria por los imperativos de plazos, costes, calidad y transparencia, la obsolencia de las empresas y la expulsión del mercado se produce en pocos años, quedando marginados a clientes poco recurrentes de baja cualificación.

 

Algunas constructoras, las más reticentes a otorgar credibilidad a esta metodología y a su obligatoriedad en el uso por parte de la administración, en estos días se empiezan a quitar la venda de los ojos, al recibir noticias como que grandes administraciones como ADIF licita contratos para implantar en dos años la metodología BIM y aplicarlo en todos sus contratos, o que la Consejería de Fomento, Infraestructuras y Ordenación del Territorio de la Junta de Andalucía, plantea llevar a cabo bajo esta metodología numerosos contratos, y así numerosas noticias, en los que empiezan a ver que surgen, para ellos, barreras de entrada digitales para concurrir en procesos de licitación.

 

En este sentido los datos del observatorio es.BIM, son claros, “2018 se consolida el uso de BIM en la administración, se duplican el número de licitaciones públicas con requisitos BIM en fase de obra” …” El crecimiento de los proyectos con requisitos BIM en 2018 en fase de ejecución han aumentado de forma espectacular: edificación del 23% al 43 % y en infraestructuras del 43% al 70%.”

A nivel internacional, las cifras son abrumadoras, “más del 50% de los clientes internacionales de las constructoras exigen o tienen interés en el uso de BIM. Por ello, se estima que el BIM puede: • Ajustar las mediciones del proyecto en un 37%. • Y reducir en un 20% los costes de construcción de edificios”. (Europapress: El futuro de la construcción en España pasa por BIM. 27/02/2019)

 

Situación de uso del BIM en el mundo de Building Smart:

Como conclusión, estamos ante una metodología de aplicación en el sector de la construcción que está llamada a ser la palanca digitalizadora del mismo. Como siempre será la imposición por parte de la administración la que genere el impulso necesario para su implantación, pero será esta metodología, con sus mejoras en la productividad, los costes y plazos, y sobre todo la transparencia aportada en la gestión de contratos, la que marque la diferencia entre las empresas del ayer y las del mañana, este valor diferencial se acentúa aún más si cabe en lo que se refiere a los profesionales del sector, donde la formación específica y de calidad se hace imprescindible.

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